Bio

Me llamo María Emma López Crespo, soy Dietista-Nutricionista y deportista profesional de halterofilia desde hace más de 8 años. Soy una guerrera cabezona con la misión de mejorar la salud a todo el que me rodee a través de la alimentación, el deporte y el conocimiento. Disfruto ayudando a los demás y a veces levanto hierros.

El día se declaró el Estado de Alarma, 14 de marzo, cumplí 24 años. Como curiosidad, nací el mismo día que Albert Einstein, murió Stephen Hawking y  también es el día del número  Pi. Pienso que la enorme curiosidad por la ciencia que tengo me eligió a mí, y no yo a ella. La llevo en la sangre.

Nací prematura, con solamente 6 meses. Mi madre sufrió un accidente de coche fronto-lateral muy grave y tuvieron que hacernos cesárea de urgencia a ambas en El hospital del Bierzo. Por cierto, soy de Cacabelos, un pueblo pequeñito perteneciente a la comarca del Bierzo, en León. Nací con 6 meses y pesé 1,800kg. Respiraba gracias a una máquina que lo hacía por mí en la incubadora y el primer diagnóstico fue duro. Nadie esperaba que mi vida fuera a durar más de una semana.

La supervivencia es innata y yo decidí luchar.

Contra todo pronóstico, a las tres semanas estaba en mi casa, recuperada del todo y empezando a disfrutar de esta maravillosa vida. Aparentemente sin ninguna secuela en las posteriores revisiones. Había un hueco en este mundo  para mí.

La peor enfermedad que tuve en mi infancia fue algún catarro, el sarampión y los moratones que me hacía por jugar como cualquier niño o niña.

Creo que soy una luchadora nata, inconscientemente desde tan pequeña. Consciente  y bastante cabezona actualmente. Ahora estoy sana como una manzana.

Creo que por todo esto que pego tanto con el deporte de alto nivel, una vida de dedicación que no aguanta cualquier persona de la que hablaré en los siguientes párrafos.

Empecé a entrenar halterofilia en el club de Camponaraya,  con 8 años y a los 4 meses, ya había quedado campeona de España.  Me enamoré pronto de este deporte. Y digo enamorar porque es la palabra, el que realice o ha realizado halterofilia en su vida sabe que es la definición exacta hacia los hierros. Entrenaba ya todos los días, gané muchas competiciones, perdí y aprendí de otras tantas.

A los 14 años me llamaron de concentración con la selección nacional, en la que pasamos un verano fabuloso  en Valencia, entre compañeros,  entrenamientos y playa.

Al año siguiente hice mi primera salida internacional a Polonia, quedé octava en el Campeonato de Europa.

En 2012 gané todos los campeonatos de España que hay, (sub-17, Junior y Absoluto) y exactamente el 9 de septiembre de este mismo año, entré en la residencia Joaquín Blume, becada con la selección Española de Halterofilia. Un sueño hecho realidad.

La primera semana durmiendo allí recuerdo acostarme sin creérmelo del todo, estoy en La Blume. Estoy entrenando con los levantadores y levantadoras que admiro. Que pasada.

Recuerdo la adaptación a la rutina de la residencia bastante dura, pasé de entrenar por las tardes solamente 2h al horario de doble sesión diaria combinada con las clases de primero de bachiller. Recuerdo que los entrenamientos eran duros de verdad, con ejercicios que no había hecho en mi vida y con mucha más carga.

Para que os hagáis una idea de esta rutina era la siguiente; me levantaba a las 7:15 para prepararme y desayunar. Las clases empezaban a las 8:00 hasta las 10:45, un café, me cambiaba y a por la primera sesión de entrenamiento que duraba de 11:15 a 13:30 aproximadamente. Me duchaba de 13:30 a 14:00 y comíamos de 14:00 a 15:00. A las 15:00 en punto empezaban las clases de nuevo, de 15:00 a 17:30. Después me cambiaba y íbamos a por la segunda sesión del día que duraba desde las 18:00 a las 20:30- 21:00 dependiendo de lo que se alargara.

El día no daba para mucho más a las 21:00 cenábamos, ducha, y estudiar o hablar con los compañeros y preparar las cosas para el día siguiente. Los sábados tan solo entrenábamos por la mañana y los domingos eran completos de descanso. Y pese a lo duro que parezca, adoraba esa rutina. El deporte de alto nivel se aguanta tan sólo si amas el deporte que practicas.

Recuerdo con mucho cariño el primer día que nos mandaron leer en clase, pasabas por cada comunidad autónoma  sin haber terminado la página. Gallegos, andaluces, madrileños, catalanes, vascos... Cada uno era de una de una punta diferente de España y de un deporte diferente y a la pregunta típica de dónde eres se sumaba un y qué deporte practicas. No tardamos en hacer una piña muy fuerte de la cual conservo actualemnte los mejores amigos de mi vida.

Esa rutina se mantuvo intacta durante los dos años de bachillerato, con sus concentraciones, competiciones y selectividad por el medio compaginando con una vida de adolescente de la que, sinceramente una tuvo que espabilar muy pronto.

Llegó la hora de decidir qué estudiar, tenía claro desde un principio que amaba las ciencias de la salud, el poder ayudar de primera mano y el trato directo con las personas. Me matriculé entonces del Grado en Nutrición Humana y Dietética en la Universidad Complutense de Madrid.

Elegí nutrición por el desconocimiento que hay de ella. Nosotros competimos por categorías de peso corporal, lo cual te obliga a competir en tu peso determinado. La primera competición es esta: dar el peso.

Dentro de la residencia conviviendo con tantos deportes he visto y vivido de primera mano la preocupación por la nutrición y el gran vacío que hay. Y desde que empecé la carrera, fuí entendiendo todos los mitos, bulos y locuras que hay alrededor de esta ciencia.

Siempre he sido un culo inquieto, buscando explicación al porqué de cada ejercicio. Y esto me llevo a sacarme todos los títulos de entrenadora que tuve oportunidad, el más importante y con el que en un futuro podré montar un club es el N1 (Monitor Nacional de Halterofilia)

Como deportista, he pasado por todas las etapas que se pueden vivir, pretemporada, temporada, vacaciones, lesiones, viajes, competiciones en otros países, nervios, concentraciones...étc

He trabajado con nutricionistas. Sé de primera mano lo que se siente como paciente. Sé lo que se siente cuando pasas hambre. Todas estas experiencias suman un grado de empatía a la hora de trabajar en consulta con mis pacientes actuales.

Siguiendo con el hilo de mi vida, a principios de 2018 me lesioné gravemente de la rodilla izquierda. Esta lesión truncó mis resultados de todo ese año y no obtuve resultados suficientes. Y si no hay resultados, no me renovaron en el centro de alto rendimiento.

Pasé el restante del 2018 y 2019 en Madrid con el objetivo de terminar mi carrera de Nutrición, compartiendo piso en Cuatro Caminos y quemando mis primeras lentejas.

Cambié de entrenador y con ello de método totalmente. Fue un giro de 360º donde la salud pasó a ser mi primer objetivo, aunque durante todo este año arrastré la lesión de la rodilla. Seguí formándome y me ofrecieron trabajo como nutricionista en un Box de Crossfit de Carabanchel, dónde empecé a montar mi consulta de nutrición desde 0. Se puede entrenar, trabajar y estudiar viviendo en Madrid sí... aunque muy cuerdo de la cabeza no tienes que estar. Bromas aparte, la organización en mi vida ha sido y es la clave del éxito. En nutrición pasa exactamente lo mismo. 

En Junio gané el campeonato de España y la semana después me hicieron una resonancia en la que se veía que mi tendón rotuliano estaba roto en un 80%.

La operación fue entonces inminente y la pospuse hasta septiembre ya que me faltaba la rotación Hospitalaria de las prácticas de la carrera que tenía programada para agosto. Obviamente dejé de entrenar esos meses.

El 5 de septiembre de 2019 me operé y regresé a mi pueblo en el que sigo recuperándome hasta el día de hoy compaginando cursos por internet y la rehabilitación de mi rodilla.  Sigo en formación continuada haciéndome cada vez un poquito más experta en el ámbito deportivo y de la salud.

La filosofía de vida que sigo es sencilla, hagas lo que hagas, da siempre al 100%. Obsesionarte es la única manera de conseguir grandes resultados ya sea en el deporte, en los estudios, como hija, amiga o como pareja.

Defiendo que, con trabajo y constancia, tarde o temprano todo llega.

Mi meta en la vida es ayudar a toda la gente que pueda. Actualmente tengo asesorías online tanto de halterofilia como de nutrición.

Gracias de corazón por llegar a lo más profundo de este post.

 

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